BLADE RUNER 

Nurieta González Sebastiá

Ángeles Martín González
angeles@escuelagestalt.es

Algunas veces surgen en los talleres trabajos sobre películas. Los héroes del cine marcan de forma muy profunda la vida de las personas. Así, un participante dice “soy un cazador de replicantes, los replicantes se parecen cada vez más a los humanos y a nosotros no nos gustan los replicantes porque han decidido no trabajar como los han creado, como esclavos, sino que se desconectan del ritmo marcado y no trabajan como robots. Yo soy el cazador y soy muy bueno en lo que hago, sólo me queda una serie que tiene demasiados sentimientos. Sólo me queda el líder y cuando estoy a punto de matarlo me doy cuenta de que algo no cuadra, ¿cómo voy a matar algo tan bonito?”. Un relato que está hablando de su pelea con sentimientos que son “demasiados sentimientos”, con la necesidad de matarlos y con el miedo a hacerlo.  

En este trabajo se expresa después una angustia de falta de control. Cuando está finalizando el relato, no recuerda el final y pregunta a los demás ¿alguien ha visto la película? Una alumna le recuerda que parece que él también es un replicante y se va con la chica y entonces el participante Blade Runner dice: “¡vamos, que todos tenemos fecha de caducidad!”. Miedo a la pérdida de control, ansiedad frente a la muerte, inseguridad frente a lo que es real o programado...Todo eso queda descubierto y nombrado a través de la evocación de unas pocas escenas de la película. Y en esas angustias vividas en el trabajo se pueden identificar todos los compañeros y nosotras mismas. Son angustias existenciales. 

 Frente al cuento falta el final redondo de “y fueron felices para siempre” que tranquiliza al niño. Cuando lo que se recuerda es fundamentalmente un héroe de una película es porque éste representa conflictos y preocupaciones del participante, aunque la historia es escuchada o vista en el cine en edades posteriores a las de los cuentos infantiles. El trabajo con esas historias es el mismo. Y, en algunos casos, alguien ayuda a encontrar un camino para seguir, como en este caso en que una compañera le dice: él también es un replicante y se va con la chica. No es tan fácil de entender como el cuento, pero es lo que alguien en ese momento del trabajo y en ese ambiente de conocimiento mutuo le sugiere: “deja las preguntas y vete a la vida, vete con la chica”, podríamos traducir. Sin embargo, no le dice una solución ni le marca un camino concreto como consejo. Le habla en el lenguaje de la película. Y es un momento de muy alta receptividad para el que está trabajando su historia. “Vete a la vida, vete con la chica” puede ser recordado y aplicado de distintas maneras en muchos momentos de su vida. La compañera que le habla así, está comprometida en ese momento con la historia de la película y con él, y le explica el final tal y como ella lo recuerda (tampoco era éste el final del film, pero la alumna tenía algo de replicante, de persona preocupada por sentir o no sentir, ella también se estaba involucrando en la historia).  

Por eso decíamos antes que los “secundarios”, que van surgiendo para completar y poner en marcha la historia de un alumno, se ven sumergidos muchas veces en sus propias problemáticas desde la proyección en esos personajes secundarios. Y otras veces se ven involucrados en la historia misma como en este caso. La compañera que ayuda al alumno que está trabajando Blade Runner vive esto no como una espectadora pasiva sino sintiéndose totalmente inmersa en el trabajo. Así que “deja las preguntas y vete a la vida, vete con la chica” es un mensaje que deja una huella profunda en su compañero y, al mismo tiempo, le confronta a ella con su manera de ser sin sentir, como una “replicante”. 

Y esto nos sucede a veces. El participante no se acuerda del final del cuento, de la película o de la historia. Y si pensamos en que hemos pedido el cuento que más les gustaba, el que querían oír una y otra vez, ¿no es significativo que pueda no recordarse el final? Más bien parece que la persona quedó atrapada en el problema o conflicto que representaba ese cuento y, por eso, no recuerda, no sabe cómo salir de ahí. 

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