LA VENDEDORA DE CERILLAS 

Nurieta González Sebastiá

Ángeles Martín González


Una niña, descalza, en medio de la nieve, en el crudo invierno y en Navidades; así es la protagonista de esta historia. Su cometido era vender cerillas. Hacía tanto frío que, al no haber vendido ni una cerilla y pensar que iban a castigarla por no haberlo hecho, encendió una. Y la cerilla se apagó justo cuando ella comenzaba a sentir el calor de una estufa. Encendió una segunda cerilla y comenzó a ver mucha y riquísima comida que desapareció al apagarse esa segunda cerilla. Así hasta que no quedó ninguna cerilla y la niña murió en mitad de la noche. Le consolaban las visiones que tenía según iba encendiendo las cerillas y veía la cálida figura de su abuela. 

Este cuento contado así o de forma parecida, es fácil que pertenezca a una persona deprimida o que lo estaba en la época en la que quería escuchar este cuento. Justamente un cuento que no tiene final feliz. Como los cuentos reflejan todas las preocupaciones y ansiedades de los niños, necesariamente tiene que haber algún cuento totalmente triste en el que la muerte es el final. Hoy sabemos de las depresiones infantiles mucho más frecuentes de lo que podía saberse cuando este cuento empezó a contarse. Pero había entonces, igual que ahora, niños deprimidos que no tenían esperanza y que se sentían reconfortados por una historia en la que se veían reflejados. 

Hemos encontrado otro cuento muy parecido: La Castañera, en que el final es la muerte al igual que en la vendedora de cerillas. Encontramos cierta dificultad para elegir el papel opuesto, la polaridad negada. Y la alumna que se identifica con un cuento así es difícil que lo encuentre. Podríamos haber elegido uno de los personajes que le compran una castaña, pero decidimos algo más arriesgado: que en el trabajo de polaridades fuera la muerte. Esta participante vino con su guadaña y pudo asustar y amenazar con algo a todos sus compañeros. La idea es la de recuperar el enfado y la agresividad que están debajo de las depresiones. Además, legitimar su discurso: yo soy el final, todo se acaba, todos me conoceréis algún día. Algo similar dijo la participante que iba caracterizada como la muerte.

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