LOS TRES CERDITOS

Nurieta González Sebastiá

Ángeles Martín González

Dibujos: Ramón Gutiérrez Arroba

Había una vez...tres cerditos que vivían en el bosque y un lobo que los estaba siempre persiguiendo para comérselos. Para evitar al lobo decidieron hacerse una casa. El pequeño de los cerditos hizo la casa de paja a pesar de las advertencias del hermano mayor que le reñía por no hacer una casa más sólida. Pero el cerdito pequeño sólo quería jugar. El mediano también se hizo una casa, en este caso de madera. Y, al igual que con el pequeño, el cerdito mayor le reñía por no esforzarse más. El mayor de los tres hizo una casa de ladrillos. Cuando el lobo se encontró con el cerdito pequeño corrió detrás de él hasta su casita de paja. Y el lobo soplando tiró la casa. El cerdito tuvo que salir corriendo a la casa del mediano, la casa de madera. El lobo llegó, sopló y sopló y también derribó la casa de madera. Los dos cerditos tuvieron que salir corriendo a la casa del mayor y se refugiaron allí. El lobo comenzó a soplar, pero la casa no se movía. Empezó a dar vueltas para ver cómo entrar y trepó hasta el tejado para colarse por la chimenea. El cerdito que vio las intenciones del lobo encendió el fuego y calentó una olla con agua. El lobo cayó sobre el agua hirviendo y salió corriendo de la casa dando aullidos de dolor. 

El trabajo más habitual con este cuento es el de participantes que se identifican con el héroe del cuento, con el cerdito mayor. Y son personas que se esfuerzan mucho, que hacen las cosas bien, que riñen a los demás por no trabajar lo suficiente. Son personas que encarnan las exigencias morales del “perro de arriba”. El perro de arriba es algo similar en Gestalt, al Superyó psicoanalítico. El conjunto de normas, valores, exigencias que hemos incorporado (introyectado) y las vivimos como propias. Por lo tanto, los cerditos alumnos que van a trabajar van a ser, en general, personas muy exigentes en las que la introyección es un mecanismo privilegiado de su psique. Es decir, que han incorporado masivamente exigencias del ambiente para ser así aceptados y queridos. Y van, como no podía ser de otro modo, a ser muy críticos con los que se distraen de la tarea o la hacen de cualquier modo.  

Así el alumno “cerdito mayor” puede trabajar este cuento de diversas maneras. Por ejemplo, eligiendo entre sus compañeros a los personajes que van apareciendo, a sus hermanos cerditos y al lobo. Incluso puede elegir compañeros para cada una de las casas.  

A veces el elegido es uno de los cerditos pequeños. El participante en el taller puede haberlo elegido porque se siente con poca energía, vago. Porque no se encontraba o no se encuentra con capacidad de atender a las obligaciones en la vida. Puede ser debido a exigencias excesivas de su superyó o a sentirse débil. Y hemos hecho una vez lo siguiente: hemos dicho que se identificara con la casa del cerdito pequeño o del cerdito mediano. Decir “soy una casa muy frágil, me voy al suelo con un poco de viento” hizo que el alumno que dijo esto, conectara con su fragilidad actual o biográfica y se echara a llorar, abriendo la posibilidad de contactar con esa parte suya. Volvemos sobre la idea de que la identificación con objetos inanimados puede ser mucho más inmediata que con personajes animados. Estamos menos defendidos al decir “soy una casa” que al decir “soy el hermanito pequeño o el cerdito más pequeño”. 

En cuanto al personaje polar a trabajar nos podemos encontrar con dos: el lobo y uno de los otros cerditos. Si, como veíamos, este cuento suele corresponder a personas muy ocupadas, casi siempre vamos a escoger al cerdito pequeño para representarlo. Así en el tiempo dado para los personajes opuestos al héroe del cuento, esta persona, identificada con la persona laboriosa, va a hacer de vaga. Se va a ocupar muy poco de cosas útiles y se va a tumbar, a jugar... 

Una alumna cerdito mayor descubrió, en este trabajo de convertirse durante un largo rato el cerdito pequeño, tumbado y vagueando, una gran sensación de soledad. Decía que sólo había sido vista haciendo cosas útiles. Sólo así era vista y sólo así se reconocía a sí misma. El exceso de actividad era, en su caso, para evitar sentimientos de soledad. Hay personas que sólo han sido reconocidas en su infancia por sus logros, logros académicos, deportivos...etc. y pasan la vida trabajando duramente para seguir detrás de nuevas metas.  

Damos tiempo, además, para la caracterización previa al trabajo del personaje polar. Hay personas con gran facilidad para este tipo de trabajos y otras a las que les cuesta más. Por eso, la preparación es en grupo y animamos a que se hagan sugerencias, se ayuden...etc. 

Otro posible trabajo con los tres cerditos es la silla vacía. Enfrentaremos al alumno que está, como hemos dicho, en el personaje cerdito mayor responsable, con el pequeño vago y juguetón. Este diálogo puede dar muchas pistas al que está trabajando, le puede llevar en un momento a una situación de infancia...porque lo que sucede es que la silla vacía permite una conexión emocional fuerte mucho más rápida que el relato y la estamos desarrollando, además, con menos defensas. La alumna honesta habla no desde sí misma, sino desde ese personaje construido.  

Tampoco nos obcecamos en que siga hablando desde el personaje. Si hay algún contacto con personas o situaciones movilizadoras de su vida, nosotras nos situamos inmediatamente en lo que está evocando el paciente. Y además el juego del lenguaje del cuento/lenguaje de la vida del participante queda impreso como posible elaboración de algo que interesa a la persona. Así, en algunos momentos, meses o años después, hablará de su “cerdito” o de alguna expresión utilizada en el trabajo con su cuento. 
Un trabajo con los tres cerditos incluyó una desfiguración del cuento. El alumno recordó que los tres cerditos hacían primero una casa de cartón ayudados por un hombre, luego una casa de paja y finalmente una casa de barro. Y lo hacían los tres cerditos juntos las tres veces. En seguida pensó que él se había repuesto las tres veces en las que todo se le había caído y había tenido que empezar de nuevo. En la última ocasión había fallecido su pareja, se había quedado sin casa y sin trabajo. En este caso se dio una reelaboración espontánea del cuento que daba cuenta de la biografía traumática del participante. Y su conclusión del cuento era: ahora me siento más seguro. Este alumno eligió ser, como personaje opuesto, el lobo destructor. Un lobo que nos conmovió en su “destrucción de los que destruyen”. 

Conocemos una variable de este cuento que es una canción. La canción dice “los tres cerditos ya están en la cama...muchos besitos les dio su mamá. Y calentitos los tres en pijama...muy tempranito los tres roncarán” momento que se acompaña de ronquidos. Luego la canción describe la vida de cada uno de los tres cerditos y se detiene en el más pequeño “el más pequeño de los tres un cochinito lindo y cortés...éste soñaba con trabajar para ayudar a su pobre mamá”. Este trabajo está descrito en el capítulo “Trabajo con una Nana”.

En esta variable aparece una temática que también conocemos en multitud de historias. Un hermano que no es el más trabajador ni el que más se esfuerza es el preferido de la mamá o de otra figura, puede ser la abuela, el padre...en estos casos el hermano o la hermana mayor siguen esforzándose en lo que hacen con la intención perseverante de ver reconocido algún día su esfuerzo y ser mimados y vistos con esos amorosos ojos con los que es visto un hermano. 

Así que tenemos las dos situaciones en distintos cuentos o, incluso como en este caso, dentro del mismo cuento: el ejemplo del cerdito que es laborioso, industrioso, que no pierde el tiempo jugando y divirtiéndose, sino que lo emplea en construir una sólida casa. Su recompensa es la seguridad. Y el del cerdito “lindo y cortés” que “sueña” con trabajar para ayudar a su mamá, para el que la recompensa es el amor. 

El cerdito trabajador es un ejemplo de cuento que roza la fábula.  En las fábulas se nos propone directamente un ejemplo a seguir mientras que en los cuentos eso no sucede, no tienen una moraleja explícita. Sin embargo, hay casos como éste en que los dos géneros se rozan. 

Igual sucede con los mitos. En estos el héroe se presenta como una figura grandiosa al que el lector u oyente deberían emular en su propia vida. En los cuentos no es así. El cuento es seguido con interés y no supone un ejemplo inmediato para el niño que, si incorpora valores de su héroe preferido, es por simpatía, porque le cae bien. Eso no es obstáculo para que, cuando lo analizamos desde el punto de vista psicológico, entendamos que dentro de las acciones de ese personaje y de sus dudas u obstáculos subyacen las principales preocupaciones de la vida, como tener que salir al mundo y separarse de los padres (lo que estamos llamando ansiedad de separación), la rivalidad con los iguales, el paso a la adolescencia, el camino para encontrar una pareja… etc. 

TRABAJO CON UN ALUMNO QUE ESCOGE COMO CUENTO LOS TRES CERDITOS:
Después de contar el cuento, Alberto dice:
Alberto: No me llega nada, pero me identifico con el tercer cerdito, el de los ladrillos.
Terapeuta: ¿Sueles hacer las cosas con indiferencia?
Alberto: Las tutoras (que estaban ayudando en ese momento en pequeños grupos donde se trabajaba el cuento) me dijeron que yo era el lobo.
Terapeuta: Bueno, todos tenemos de todo, pero nos identificamos más con algunos personajes. Construir casas seguras que no se caigan…Pareces una persona responsable, haces tu carrera, tienes pareja.
Alberto: En mi casa dicen que sólo me toco las narices.
Terapeuta: ¿Son ellos auténticos trabajadores? Te veo responsable y tienes comentarios muy acertados para tus compañeros. Tus padres deben tener un modelo ideal y te ponen calificativos.
Alberto: La que representa más el modelo es mi hermana. Según ellos yo lo hago todo mal y tarde. Me dijeron que no iba a poder con la carrera, que sólo gracias a mi novia voy a poder. Porque ella estudia y mi familia piensa que estudio para no verme inferior a ella.
Terapeuta: Ellos podrían ver esto como algo positivo, tú eres capaz de estudiar. Y, sin embargo, lo siguen viendo negativo. ¿Qué tienes que hacer para satisfacer ese ideal?
Alberto: Cualquier intento de hablar es un ataque al ego de mi madre, de momento lo dejo estar.
Terapeuta: Vas a tener que trabajar con tus introyectos. Parece que hagas lo que hagas no es éxito tuyo. No te sientes digno de tu propia mirada. Hay que desmontar todo eso. No me extraña que estés iracundo. Esa ira te da fuerzas. Lo malo es que cada vez que fracasas agredes pero, al hacerlo, también confirmas las expectativas de tus padres. La única opción que te dejan es la rebeldía, la única salida para no ser sumiso.

Para entender la densidad de lo trabajado por este alumno hay que recordar que los participantes del grupo se conocen mucho, que algunos temas de cada uno han ido apareciendo en las diferentes dinámicas a lo largo de los cursos.
En este trabajo con “Los Tres Cerditos” lo importante es el tono y la indiferencia con la que Alberto cuenta su cuento. Y esa indiferencia es el reflejo de la desautorización que él siente que le hace su familia. No importa que haga un gran esfuerzo y construya una casa segura de ladrillos. Si lo hace se devalúa el logro o se lo atribuye a la influencia de la novia.


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